SEPA EL MUNDO
@prof_solano
Venezuela volvió a existir de nuevo, desde que pudo tomar a su cargo su suerte y conservación; tal como cualquier otro país del mundo pueda reconocer, o no, derechos o autoridad a gobiernos más poderosos militar, económica o políticamente que convertido en potencia imperial y que aprecie más la existencia de sus privilegios que la dignidad de la nación que pretenda abusivamente gobernar y someter a su yugo. Venezuela no reconoce imperio, y es un pueblo libre, independiente y soberano, duela a quien duela, cueste lo que cueste.
Acá en Venezuela todo individuo mal nacido que concurra a otros países de América, de Europa, Asia, Africa, Oceanía, de Marte, Júpiter, Saturno, para pedir invasión y esté contra la voluntad del pueblo, que han faltado, que han despreciado y han hollado el deber sagrado que contrajeron por el solo hecho de ostentar la ciudadanía venezolana, han quedado inhábiles e incapaces de gobernar a un pueblo libre, y nunca podrán entregarnos a gobiernos extranjeros como si fueramos un rebaño de esclavos.
Los intrusos gobiernos, injerencistas que se abroguen la representación nacional y pretendan aprovecharse pérfidamente de las disposiciones que la buena fe, la distancia, la opresión y la ignorancia den a los venezolanos contra y por la fuerza; y contra sus mismos principios, sostengan entre nosotros la ilusión a favor de potencia imperial, para devorarnos y vejarnos impunemente engañando con supuestas "ayudas humanitarias" que como pueblo no les hemos pedido, no les pediremos, y creyéndonos tontos, por no decir pendejos, prometiendo lo que tenemos mucho más que la inmensa mayoría de los pueblos del mundo, la libertad, la igualdad y la fraternidad, en discursos pomposos y frases estudiadas, para encubrir el lazo de una representación amañada, inútil y degradante, vendida.
Aquí este pueblo está en insurrección histórica permanente desde el 19 de Abril de 1810 y pueden estar seguros quienes se opongan a la firme voluntad del pueblo que con la perfidia e ingratitud, con que buscan hambrearlo, jamás volverán al poder político porque lo mismo le da a este pueblo morir por su libertad, independencia y soberanía que luchando contra imperios y gobiernos lacayos, acá está un pueblo muy claro y consciente que no va a ceder el monopolio de su administración a quienes quieran ostentarlo a nombre de unos derechos que ejercemos instante a instante.
A pesar de nuestras protestas, de nuestra moderación, de nuestra generosidad, y de la inviolabilidad de nuestros principios, se nos declara amenaza de una nación con la que nada en contra tenemos, se nos bloquea, se nos hostiliza, se nos envían agentes a amotinarnos unos contra otros, y se procura desacreditarnos entre las naciones y que implorando sus auxilios para oprimirnos.
Sin hacer el menor aprecio de nuestras razones, sin presentarlas al imparcial juicio del mundo, y sin otros jueces que nuestros enemigos, se nos condena a un doloroso asedio, cerco y asfixia; y para añadir el desprecio y para la calumnia se nos nombran grupos de Lima, se utiliza la OEA y toda organización sometida a dictámenes imperialistas contra nuestra expresa voluntad, para que en sus Congresos, Asambleas y en cumbres conspirativas dispongan arbitrariamente de nuestros intereses bajo el influjo y la fuerza de nuestros enemigos.
Para sofocar y anonadar los efectos de nuestra representación; como todo gobierno imperialista y sus lacayos cuando se ven obligados a concedérnosla, nos quieren someter a una tarifa mezquina y diminuta y sujetar a la voz pasiva de gobiernos lacayos, degradados por el despotismo de sus gobernantes, la forma de la elección; lo que es un insulto a nuestra sencillez y buena fe, más bien que una consideración a nuestra incontestable importancia política.
Sordos siempre a los gritos de nuestra justicia, han procurado los gobiernos de derecha desacreditar todos nuestros esfuerzos declarándonos criminales y sellando con la infamia, el cadalso y la confiscación, todas las tentativas que, en diversas épocas, han hecho algunos ilustres venezolanos para la felicidad de nuestro país, como lo fue la que últimamente nos dictó la propia seguridad, para no ser envueltos en el desorden que presentíamos, y conducidos a la horrorosa suerte que vamos ya a apartar de nosotros para siempre; con esta atroz política de guarimbeos, de narcoterrorismo y de paramilitarismo, han logrado hacer a nuestros hermanos insensibles a nuestras desgracias inducidos por sus políticas de invasión, de rapiña y armarlos contra nosotros, borrar de ellos las dulces impresiones de la amistad y de la consanguinidad, y convertir en enemigos una parte de nuestra gran familia.
Esos, esos lacayos internos y externos, no lograrán sus propósitos, esos más nunca volverán...
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