sábado, 13 de agosto de 2016


"La Gota de Sol"

 LAMENTACIONES ¿PARA QUÉ? 

Prof. Gonzalo V Solano L

Según el gobernador del estado Aragua, Tareck El Aissami, el asesinato de la concejal del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Sherlley Guilarte, fue un "sicariato político de la derecha misógina". "No dudo en asegurar que fue un sicariato político. Lamentablemente atravesamos horas difíciles frente a una derecha que a irrespetado cualquier norma de convivencia, una derecha asesina y así lo denuncio frente el féretro de esta digna mujer patriota", dijo El Aissami desde el Concejo Municipal del municipio Sucre, en el estado Aragua. En un contacto informativo de Venezolana de Televisión, señaló que la justicia dará con los autores materiales e intelectuales que dieron la orden de asesinar a la concejal. "Sepan que la justicia más temprano que tarde llegará. No puede quedar impune este crimen, ni los crímenes de los mártires de la revolución por el odio de una derecha", aseguró.

 Es decir que la derecha sigue campante abusando de la generosidad de la Revolución. 

No le importa que el pueblo esté o no con la Revolución; están dispuestos a ametrallar al pueblo, a bombardear al pueblo, a exterminar al pueblo. 

 Y cada día son más audaces, cada día son más insolentes; Y así, en su osadía cada día mayor, la reacción promueve la división, promueve la confusión, instiga la traición, cohonesta la traición, justifica y alienta a los miserables que abandonan la causa de su pueblo para servir a los enemigos de ese pueblo. Esa derecha se desenvuelve en escenarios de violencia, de bandas criminales, de la antidemocracia en su más pura expresión, en el baño de sangre y no se puede ni se debe seguir con actitudes pusilánimes y de cobardía ante el qué dirá y hará EE.UU y sus lacayos, pues todo procede precisamente de ese imperio terrorista, de ese estado fallido que financia esas operaciones criminales de esa derecha fascista, asesina y vende patria, con la cual no es aceptable para nada más tolerancia, paciencia ni palabras persuasivos.

Es porque saben de nuestro interés chavista en normalizar el país; saben de nuestro interés en desarrollar la economía del país; Nos ven librando una heroica batalla contra los grandes intereses extranjeros y no quieren que ganemos esa batalla; no quieren que podamos dedicar nuestra energía a la obra de la Revolución; quieren destruir la Revolución por el terror y por el estrangulamiento económico. 

Pero la Revolución no es cosa de Chávez, de Maduro, de Diosdado, de Padrino López, de Tareck, la Revolución es cosa del pueblo, y nuestra dirigencia y autoridades solamente interpretan los sentimientos del pueblo.

Se plantea pues la necesidad de defender la Revolución; se plantea el deber de defender la Revolución, ¡y es el pueblo quien tiene la palabra! 

 Sin embargo, nuestros líderes ya no pueden seguir con lamentaciones al pie de los ataúdes, ¿para qué?, tienen que llamar al pueblo, a la ciudadanía para que exprese su deseo, y sea la ciudadanía la que decida sobre esta cuestioness criminales de la derecha y que los que estén de acuerdo con que se establezcan tribunales revolucionarios u otros mecanismos efectivos, eficaces y contundentes se pronuncien, pues tal como van las cosas los tribunales ordinarios, con su sistema enteramente derechista, no parecen estar a la altura de las circunstancias. Para muestra un botón, véase a Leopoldo López que desde la cárcel sigue causando perturbaciones a la Revolución. 

 Puesto que es necesario defender la patria de la agresión incesante de la derecha, puesto que es necesario defender la patria frente a la guerra no convencional desde tierras extrañas, puesto que es necesario defender la patria de la traición, es urgente que el Presidente de la República en Consejo de Ministros, se reúna en lo inmediato y se dicten todas las medidas necesarias, suficientes, no pusilánimes ni cobardes para meter en cintura a la contrarrevolución.

 En Cuba a ese tipo de traidores, asesinos, y narcoparamilitaristas hace rato los hubieren pasado por el paredón y aquí con Bolívar...también.

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