“La humanidad empezará verdaderamente a merecer su nombre el día en que haya cesado la explotación del hombre por el hombre”.
Julio Cortázar
EL ENCUBRIDOR
Julio Cortázar
Ese que sale de su país porque tiene miedo,
no sabe de que,
miedo del queso con ratón,
de la cuerda entre los locos,
de la espuma en la sopa.
Entonces quiere cambiarse como una figurita,
el pelo que antes se alambraba
con gomina y espejo lo suelta en jopo,
se abre la camisa, muda de costumbres,
de vino, de idioma.
Se da cuenta, infeliz, que va tirando mejor,
y duerme a pata ancha.
Hasta de estilo cambia,
y tiene amigos que no saben su historia provinciana,
ridícula y casera.
A ratos se pregunta como pudo esperar
todo ese tiempo
para salirse del río sin orillas,
de los cuellos garrote,
de los domingos, lunes, martes, miércoles y jueves.
A fojas uno, si, pero cuidado:
un mismo espejo es todos los espejos,
y el pasaporte dice que naciste y que eres
y cutis color blanco, nariz de dorso recto,
Buenos Aires, septiembre.
Aparte que no olvida,
porque es arte de pocos,
lo que quiso,
esa sopa de estrellas y letras que infatigable comerá
en numerosas mesas de variados hoteles,
la misma sopa, pobre tipo,
hasta que el pescadito intercostal
se plante y diga basta.
Antes, después
como los juegos al llanto
como la sombra a la columna
el perfume dibuja el jazmín
el amante precede al amor
como la caricia a la mano
el amor sobrevive al amante
pero inevitablemente
aunque no haya huella ni presagio
Aunque no haya huella ni presagio
como la caricia a la mano
el perfume dibuja el jazmín
el amante precede el amor
pero inevitablemente
el amor sobrevive al amante
como los juegos al llanto
como la sombra a la columna
como la caricia a la mano
aunque no haya huella ni presagio
el amante precede al amor
el perfume dibuja el jazmín
como los juegos al llanto
como la sombra a la columna
el amor sobrevive al amante
pero inevitablemente.
*****
Julio Florencio Cortázar Scott nació en el 26 de agosto de 1914 en Bruselas. Hijo
de padres argentinos, llegó por primera vez a Buenos Aires a los cuatro años. Creció
en Bánfield, se graduó como licenciado en letras y maestro de escuela. Durante
varios años trabajó como maestro rural en varios pueblos del interior de la Argentina.
En 1938, bajo el seudónimo Jorge Denís, publicó su primer libro, Presencia, de
sonetos "muy mallarmeanos", según él mismo los calificara. En 1949 se publica su
poema dramática, Los Reyes.
En 1944 obtuvo un puesto de profesor en la Universidad de Cuyo, donde participó
activamente en manifestaciones contra el naciente fenómeno del peronismo. Cuando
el general Juan D. Perón ganó las elecciones, abandonó el cargo universitario para no ser despedido y volvió a Buenos Aires, donde trabajó en la Cámara Argentina del Libro.
Su primer cuento, La Casa Tomada, fue publicado en 1946 un periódico literario
llamado Anales de Buenos Aires, por iniciativa de su director responsable, quien era nada menos que Jorge Luis Borges.
Por aquella época, Borges admitía que no conocía bien la obra de Cortázar, "pero lo
poco que conozco de ella me parece admirable y me siento orgulloso de haber sido el primero en publicar una obra suya. Siendo yo editor de una revista llamada Anales de Buenos Aires, recuerdo la visita de un joven alto que se presentó en mi oficina y me tendió un manuscrito; le dije que lo leería y que volviera al cabo de una semana.
La historia se titulaba La Casa Tomada; le dije que era excelente, mi hermana Mora
la ilustró".
En 1951, Cortázar publica su primera gran obra narrativa, Bestiario. Ya surgía el
Cortázar de fantasía desbordante, creador de nuevos mundos destinados a albergar
su obra futura. "Yo estaba completamente seguro de que todas las cosas que iba
guardando, digamos desde 1947, eran buenas, algunas incluso muy buenas, como
ciertas historias de Bestiario. Sabía que nadie antes de mí había publicado cuentos
como aquéllos en español, al menos en mi país. Existían otras cosas, como los
admirables relatos de Borges, pero lo que yo hacía era diferente", comentaría años
más tarde.
Poco después de la publicación de Bestiario, descontento con los rumbos del peronismo, abandona la Argentina para radicarse en París, donde trabajaría como traductor en la ONU.
En 1960, publicó su primera novela, Los Premios. En 1962, aparece Rayuela,
destinado a convertirse en el primer gran éxito internacional del boom de la literatura latinoamericana de esa década. En 1968 se incorpora a la vida política, inicialmente como defensor de la Revolución Cubana. En 1973, con los golpes de Estado en Chile y Uruguay, que inician la "década negra", Cortázar luchará contra la represión política, que a partir de 1976 se abate también sobre Argentina.
Cortázar sumó a su sensibilidad artística su preocupación social: se identificó con las clases marginadas y estuvo muy cerca de los movimientos de izquierdas.
En este sentido, su viaje a Cuba en 1962 constituyó una experiencia decisiva en su vida y el detonante de un radical cambio de actitud que influiría profundamente en su vida y en su obra: el intelectual introvertido que había sido hasta entonces devendrá activista político. Merced a su concienciación social y política, en 1970 se desplazó a Chile para asistir a la ceremonia de toma de posesión como presidente de Salvador Allende y, más tarde, a Nicaragua para apoyar al movimiento sandinista. Como personaje público, Julio Cortázar intervino con firmeza en la defensa de los derechos humanos, y fue uno de los promotores y miembros más activos del Tribunal Russell.
Como parte de este compromiso escribió numerosos artículos y libros, entre ellos Dossier Chile: el libro negro , sobre los excesos del régimen del general Pinochet, y Nicaragua, tan violentamente dulce , testimonio de la lucha sandinista contra la dictadura de Somoza, en el que incluyó el cuento Apocalipsis en Solentiname y el poema Noticias para viajeros .
El refinamiento literario de Julio Cortázar, sus lecturas casi inabarcables, su
incesante fervor por la causa social, hacen de él una figura de deslumbrante riqueza,
constituida por pasiones a veces encontradas, pero siempre asumidas con él mismo, genuino ardor. Julio Cortázar murió en 1984 pero su paso por el mundo seguirá
suscitando el fervor de quienes conocieron su vida y su obra.

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